Iván Antillón.

Mi padre es tecladista y mi tío dibujante, ambas figuras me influenciaron a la actividad artística. Desde que soy pequeño me empapé con discos de Jethro Tull, Tom Waits, Frank Zappa, Grateful Dead. A mi siempre me gustó la voz de Joe Cocker y de Janis Jolplin, supongo que por su fuerza y su trabajo estilístico. Comencé a estudiar a Rodrigo González, Arturo Meza, y con ellos a Robert Johnson, Neil Young, Bob Dylan, que serían los análogos universales, y cuando presento mis canciones pienso en lo rupestre, en la poesía en español adaptada al blues y a algunas otras formas, más folk o más roqueras o algunas mas experimentales, como el Señor de los ruidos negros o el Sobreviviente, pero siempre con la conciencia de que estoy representando al músico que se enfrenta al mundo con su guitarra, y que quiere experimentar con los sonidos. Experimentar no me asusta, tengo muchos problemas con la autoridad y lo establecido me inspira desconfianza y lo desapruebo. Me interesa mucho la musica estocástica, John Cage, el mestizaje musical al nivel de Miles Davis y John Mclaughlin, la experimentación al estilo de Frank Zappa y William Burroughs. El problema son los medios.

El mal sueño de Joe

Para juntar las piezas acerca del Mal sueño de Joe hay que empezar por hablar de Lalo Quimixto, poeta portovallartense que ha residido muchos años en Guadalajara, que es un viajero, un vagabundo, un místico y un experimentador del lenguaje. Quiere ir y comunicar el mensaje en persona al receptor utilizándo el transporte público para su medio. Es una especie de profeta. Y de Héctor Sandoval, entonces armoniquista de la banda de blues y rock progresivo de Juan Carranza llamada Caja de Ranas. Ha grabado con Luis Delgadillo, Pancho Madrigal, Edgar Muñoz. Lalo estaba preparando un libro en el estudiotaller de Héctor Sandoval y llegó ahí mismo, donde me encontraba haciendo unas grabaciones. Nos tomamos unas caguamas y le dije que por qué no se echaba un palomazo en el disco y dijo que simón. Todo lo grabamos en un día, excepto la rola uno, que ya la había terminado una semana antes. Pareciera que Lalo tenia preparados los poemas para el disco, aunque en realidad ni siquiera había escuchado las rolas. Ese mismo día nos habíamos conocido. Así que salió una onda muy rara que es todo un viaje, es el viaje de Joe. Según una anécdota de Henri Miller, donde conoce a un tipo llamado Joe; Joe puede ser cualquiera. Alguien que a todos llama Joe y a quien todos llaman Joe, como para que te des cuenta que no importa mucho quien eres. Entonces es ese mal sueño que tiene todo ser cotidiano o vernáculo, entregándose a los días, soportando la historia y las naciones. El planeta de Joe. El resultado es monstruoso pero también muy concreto. Podríamos encontrar una justificación en el caso de Luís XIV y Moliere, que fusionaron la literatura con la música y la danza, pero no la encontramos. Para hablar del Mal sueño también hay que referir al disco Es la calle onda, del poeta Ricardo Castillo y el músico Gerardo Enciso, artistas tapatíos. Es un disco muy particular donde alternan los dos artistas, una rola y un poema con música de atmósfera, y logra unos colores y unas texturas muy interesantes desde un punto de vista experimental literario y musical. El mal sueño de Joe viene a ser como Es la calle onda pero del mundo bizarro. Como es completamente acústico es una resultante del blues, el folk y la música rupestre del df. Y creo que esta gravemente influenciada por Arturo Meza; dos canciones tienen un poco el humor de Les Luthiers, que también los escuchaba mucho en esa época. También tiene un poco el aspecto teatral de Javier Corcobado. Mucha gente decía que me pareco a Oscar Fuentes. Eso seria como comparar la voz de James Brown con la de Kurt Kobain. Pienso que se confundían porque en realidad no había músicos que tocaran fuerte. Gerardo Enciso vivía entonces en el df y casi no tocaba aquí en guanatos. En el encuentro rolero del 98 todos tocaban canto nuevo y baladas. Solo dos o tres se distinguían, como ovejas negras. Y hay muchas bandas ensayando ayá afuera, algyunas son rescatables, pero pocas se toman la molestia (o la pasión o la obsesión) de grabar o buscar un foro para que se dé el fenómeno de la recepción.

Canciòn triste y de bajo presupuesto

Canción triste nació de una compilación de demos que había realizado con mi padre y con Héctor Sandoval. En realidad son experimentos con música electrónica, palomazos surrealistas, juegos en que me familiaricé con la edición y la mezcla. De hecho, Una de las rolas es un extracto de una grabación que viene en el disco del fallecido compositor Edgar Muñoz, Entre el sueño, la muerte y la locura. Es una rola para el Che Guevara, que lleva al principio un poema de Edgar pero caracterizado por un personaje de mi creación; grabé el poema como un pequeño performance y lo extraje de su disco para incluirlo en el mío. No es la única aportación que hace Edgar Muñoz en este disco. También cantamos juntos una canción que hice para la libertad, y que se llama Mariana. Cogí una canción del Mal sueño y le encimé unas baterías y la incluí. En algunas ediciones salían más canciones que en otras y tenían diferentes portadas. Todo haciendo representación del título del disco. Y era una artesanía manual que yo elaboraba y en persona se la entregaba a la gente, igual que el Mal sueño. Lo hacía y lo sigo haciendo.

El Barco Ebrio

El Barco Ebrio es una nave nodriza desde donde puedes despegar en diferentes direcciones. Es una recolección de canciones que tienen que ver con el viajero, ya sea desde el tipo que busca a través de las distancias y se refugia en el camino para llegar a los lugares "a donde no le esperan", hasta el sujeto que por medio de un viaje interior pretende encontrarse en un distinto lugar o en otro yo que se dirija en la vida con métodos superiores. En este disco me di el lujo de representar resultados de mis experimentaciones en Canción triste. Tenía mucho interés en grabar canciones con solos de guitarra prolongados y con distorsiones en la voz. En un sentido teatral intento muchas de las caracterizaciones que invento para mis canciones, cada canción lleva diferente voz y esta tiene que estar sujeta al color de la letra. Algunas poesías necesitan una distorsión específica que solo se podría lograr con aparatos electrónicos. Y los solos de guitarra improvisados me interesan por lo surrealista de su gestación. También quería el factor sicodélico en las interpretaciones e incluí algunos químicos sintéticos y naturales para su preparación.

En esta página se puede apreciar un pequeño currículo en imágenes jotapege: http://vitaementecurriculom.blogspot.com/


Regreso a sección trovadores