Luis Eduardo Aute 

Manila lo vio nacer, Madrid lo vio surgir. Filipino de  nacimiento, español  por  convicción, Luis Eduardo Aute es ya una leyenda del arte español y europeo.  Su obra  trasciende las fronteras del viejo continente y llega por borbotones a la América que tanto quiere, tal  vez por  sus ingrávidas costumbres, llenas de vida y sentimiento, que se oponen muchas veces a la flema  europea.  Afecto  que  se  plasma  en  sus  canciones, de  las  cuales surgen, efectivamente, reminiscentes aromas caribeños, que nos transportan en un tris a la mágica Habana en donde deliraba Hemingway.

A  sus  56 años, su  polifacética  trayectoria  se  ha  ido  moviendo   en   cuatro   direcciones: música,  pintura, poesía y cine. Un artista en todo el sentido de la palabra, Aute ha privilegiado de alguna manera, es cierto, su carrera musical, la cual lo ha llevado a ser considerado como  uno  de  los  grandes  creadores  de  la   música popular española, ocupando un lugar privilegiado junto a  nombres  de  la  talla  de  Joan  Manuel  Serrat.  Su vocación por el arte no se limita a esto, ni mucho menos. También ha incursionado en  el  difícil  terreno  de  la poesía,  habiendo  publicado, con  cierto éxito, cuatro poemarios: La  matemática del espejo, La  liturgia  del desorden, Canciones y Poemas, y Animal. La importancia de estos últimos para  con  su  música, y  el  trabajo que de ella se desprende, ha sido fundamental. En Aute no hay solución de continuidad entre el cantautor y  el poeta, en ambos roles no ha sucumbido  ante  la  tentación  de  lo  comercializable,  manteniendo  siempre  la misma exigencia y profesionalismo en la elaboración de sus textos.

Difícilmente  encontraremos  muchas  personas  que  manejen  con  la  altura  artística  de  L.E.A.  tal  diversidad  de campos,  consiguiendo,  a  la  vez,  la  resonancia  y   reconocimiento  que  su  obra  ha  logrado  a  través   de  los  años.  Amigo  personal  de  artistas  como  Peter  Gabriel Joaquín  Sabina  y  Silvio  Rodríguez,  Aute  ha  sabido  consolidar  un  estilo  propio,  que  se  mueve  entre  lo  gótico  y  lo  sensual,   lo  íntimo  y  lo  erótico,  lo  apasionado   y   lo   tierno,   lo  imprevisible  y  lo  rebelde.

Un tema recurrente, la utopía; su  arma  favorita,  la metáfora  exquisita;  su  pasión,  el  amor.  Aute  ha logrado lo que muchos no han podido: encontrar un equilibrio entre las exigencias que  la  sociedad  de consumo   impone,   y   su   condición   de   artista enamorado  de  su  trabajo  y  sus  principios.   Ha sacado a la venta  más  de  20  discos,  siendo  el último de ellos Aire (1998).  Cada   canción,  cada disco, ha sido un paso más hacia la concreción de una carrera  marcada  por  el  éxito, por  el  arte  en libertad, por el deseo y la sensualidad, y sobre todo por el inagotable inconformismo, que ha llevado a Luis Eduardo Aute a ser un artista en permanente evolución, en la que sus temas se renuevan constantemente, pero teniendo siempre como estigma al amor, que, como diría el genial Luis Eduardo, es lo más importante dentro de este nicho dilatado, llamado mundo...

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