Mario Alvidrez

Arquitecto de su propia música
La arquitectura y la música son
complementarias …”Las dos son arte,
las dos comienzan en una hoja en blanco,
las dos salen de la cabeza y del corazón
y las dos las ves construidas…”.

Arq. Mario Alvírez RomeroLa hiperactividad que de niño caracterizaba a Mario Alvidrez Romero fue canalizada a la música, cuando su abuela tuvo la feliz ocurrencia de regalarle una guitarra. Tenía ocho años y aunque no había quien le enseñara a tocar ese instrumento, a partir de ese momento sintió una gran pasión por la música.

A falta de un tutor tuvo que aprender a tocar en forma autodidacta mediante la repetición del compás de algunas canciones que interpretaba “El Piporro”. Estudiar música era hasta entonces una de sus metas.

Cuando cursaba la secundaria enfrentó un dilema. Estudiaba en el taller de Dibujo Industrial y eso le despertó el interés por la arquitectura, aunque también traía “la carcomita” por el Diseño Gráfico.

“Y desde ahí me nació la idea de estudiar arquitectura aunque ello implicaba emigrar a otro estado, ya que en la Universidad de Sonora no se ofrecía Arquitectura pero cuando cursaba la preparatoria se abrió ese programa y eso me permitió seguir en Hermosillo”, relata.

Antes de decidirse de lleno por la Arquitectura “Mayito”, como sus amigos y conocidos le dicen, seguía “dándole vueltas” a ese gran dilema que lo hacía pensar y repensar su futuro profesional.

“Sí estudio música, quizás pudiera hacer diseño gráfico pero no arquitectura. Sí estudio Diseño Gráfico, -aparte que es muy caro-, voy a poder hacer música pero no arquitectura y sí estudio arquitectura voy a poder hacer diseño gráfico y música y finalmente opté por esta última”, recuerda.

Para él la arquitectura y la música son inseparables y complementarias y para ello sostiene su propia tesis…”Las dos son arte, las dos comienzan en una hoja en blanco, las dos salen de la cabeza y del corazón y las dos las ves construidas…”.

Como estudiante en la Universidad, Mario vivió momentos tensos, porque desde los primeros semestres quería poner en práctica los conocimientos adquiridos en el aula. Quería ser ya todo un arquitecto.

“Lo que pasa es que soy muy desesperado y cuando estoy estudiando algo y no le veo aplicaciones en ese momento yo insisto en practicarlo. Me gusta estar en el campo de acción, ya que considero que es ahí donde se complementa el estudio… Soy muy práctico”, señala.

Su tenacidad le permitió cumplir su propósito de estar, desde el principio de su carrera, en el campo de acción, ya que se incorporó a un despacho de arquitectos donde trabajó en obra, atendiendo a los clientes, desarrollando y supervisando proyectos.

“Todo eso a costa de dejar de lado algunas materias para cumplir con los compromisos en el trabajo y en la Universidad. Así me mantuve durante tres años y aunque concluí mis estudios en un tiempo mayor a lo preestablecido nunca vi esto como un atraso o como algo que me afectó en mis expectativas, ya que tenía muchos asesores”, sostiene.

Descubren sus potencialidades

La creatividad y las ganas de adquirir más experiencias lo llevó a un acercamiento mayor con el arquitecto Carlos Tostado, quien le dio algunas clases y descubrió las potencialidades en el joven.

“El fue el que me abrió las puertas en la Universidad de Sonora. Él era el encargado de diseñar las escenografías para cada una de las ceremonias oficiales del alma mater y un día me invitó a trabajar en estos proyectos”.

Las múltiples ocupaciones del arquitecto Tostado como aadémico y atendiendo su despacho privado, propiciaron que poco a poco le fue delegando la responsabilidad de diseñar las escenografías a Mayito. “Desde 1999 me quedé con esa tarea. Todo lo que aprendí se lo debo al arquitecto Tostado”, dice a manera de agradecimiento.

Su tesis

Actualmente “Mayito” hace los últimos ajustes a su trabajo de tesis profesional al desarrollar un proyecto denominado “Centro de Promoción Cultural en el Norte de la Ciudad de Hermosillo, Sonora” cuyo fin es darle solución a una problemática de falta de espacios para la difusión y aprendizaje de las actividades artísticas y culturales.

“Escogí ese tema porque estoy muy enrolado en el rollo cultural y desde que cursé algunos talleres en la Casa de la Cultura siempre vi como un problema que sólo en un lugar se ofrezcan esos talleres, ya que no hay infraestructura en otras partes, lo que deja al margen de esto a cientos de personas”, explica.

Mario se siente satisfecho de poder realizar las dos cosas que más le gustan y que –añade enfático- “me dan de comer: la arquitectura y la música”.

En la arquitectura tiene el despacho Creaté-02, donde ha desarrollado varios proyectos a petición de instituciones públicas y también de particulares desde el 2002. “Mi prioridad es sacar adelante algunos proyectos, culminarlos y posteriormente darle un espacio a la música. Quiero alcanzar una gran madurez que me permita equilibrar la arquitectura con la música porque eso para mi va “junto con pegado”, refiere.

La música, su inspiración

En el plano musical, Mario Alvidrez ha incursionado en el rock y paradójicamente también en la música de rondallas, pero su inquietud artística lo ha llevado a crear el proyecto que ha denominado ”Nortrova” a través del cual promueve a los cantautores de esta región del país.

“Es un proyecto que por motivos de trabajo decidí frenar un poco pero que pronto retomaré”.

A los 18 años de edad, Mario compuso su primera canción. Dice no tener una musa y sólo plasma algunas de sus vivencias.

“La primera canción que compuse se titula “El camino por andar” y nació a raíz de un problema que tenía con el papá de mi novia. Era una onda muy fuerte para mi edad y ahí salió, digamos que me desahogué”.

Sus composiciones suman 10. La última la tituló “Por alguna razón extraña’ y surgió de un dilema que enfrenté para decidir mi futuro”.

Sus inquietudes musicales están cada vez más vivas, pues entre sus planes más inmediatos en este terreno está el estudiar solfeo para escribir música y complementar lo que escribe. “Tengo algunas producciones y un disco todo casero, pero mi meta es hacerlo profesionalmente”.

“Tengo muchos sueños. Mi propósito es trascender en ambas áreas, sé que como músico es muy difícil trascender y estoy tratando de actuar inteligentemente para desarrollar y concluir proyectos en ambas áreas… Es una tarea ardua, estoy consciente de eso pero también me ocupo de que se den los resultados…”

Mario Alvidrez es un joven inquieto, inteligente, perfeccionista y creativo, que se caracteriza por tener siempre una risa a flor de labios, un saludo afectuoso y sincero y una mirada destellante que contagia a quien se topa con él. Es un hombre que cree firmemente en lo que hace y lucha por ello....pero sobre todo, vive la vida con intensidad.

Mario Alvidrez es arquitecto de su propia música.



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