Rodrigo Solís

Neopregonero. Poeta de comunicacción directa, que toma por asalto las orejas del público desde la literatura y con su pura voz, pero que pone un pie en el ritmo sonoro musical de las palabras, otro en la expresión dramática teatral con la que interpreta sus poemas y así enfatiza la posibilidad colectiva de la narración oral. Sobre todo cuando se presenta en foros callejeros: plazas públicas, salones de clase, parques, mercados.

Rodrigo Solís Arechavaleta nació un 11 de diciembre de 1970, en la ciudad de México. Estudió un año de ingeniería en electrónica y un año de ingeniería biomédica. De estos estudios salió la novela de ciencia-ficción El andar del gato que está en espera de conseguir un editor audaz. Luego cursó una diplomatura en la Escuela de Escritores, de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM), donde aprendió que hay algunas cosas que no se pueden enseñar.
El relato Las memorias del hombre X y el poema Los sueños de Daniel pertenecen a su segundo libro, Una gringa en la cama y otras sutilezas (ISBN 970-91628-0-2), publicado en edición de autor en mayo de 1996. La tirada de la primera edición fue de 1.000 ejemplares. La inaccesibilidad de esta obra fuera de México ha decidido a Badosa.com a publicar electrónicamente este cuento y este poema a pesar de no ser inéditos. Los poemas Giganta y Asesino, también publicados en Badosa.com, son parte de un libro que aún está en preparación: La mujer, el espejo y otros árboles frutales.



Desde 1989 ha trabajado por toda la República Mexicana en recitales que organiza tratando siempre de escaparse de la Poesía con mayúsculas, que parece propiedad de unos cuantos intelectuales. Incluso en muchos casos, la poesía no lleva la voz cantante, sino que se suma como un instrumento más a propuestas artísticas diferentes, como puede ser la de Fernando Delgadillo, Silvina Tabbush, Francisco Barrios «el Mastuerzo» o Mauricio Díaz «el Hueso». Rodrigo Solís ha expuesto su concepción sobre la poesía en el texto Propuesta poética.

Ha sido colaborador de periódicos como El Nacional y de diversas revistas como Asimov y La Mandrágora. Como parte de su propuesta de popularizar la literatura, trabajó un par de años en Editorial EJEA, como guionista de las historietas: Sensacional de artes marciales, Sensacional de mercados y Los sensacionales maestros, sus chalanas y demás chambitas.

La Giganta

¡qué dura tu vida, Giganta!

desde tus ojos el mundo
debe parecerte una llanura erizada
por dedos diminutos
que enojados te señalan

los ceños fruncidos
las cabezas que niegan
los suspiros de hastío
han de ser para tí
tan comunes como los lunares

tan tristes como las jaulas

yo creo que te tienen miedo, Giganta
les aterra caer en los abismos de tus pisadas
les asusta
que la luz de tu mirada
alumbre sus pies enraizados en fango
sus cerebros de jaula

por eso blanden en tu contra
gordos libros de leyes empolvadas

¡qué cara tu altura, Giganta!
¿cuánto cuesta en soledades?
porque las voces pequeñas
no alcanzan tus oídos
y los amores enanos
no acompañan

¿cuánto te cuesta en batallas
contra duendes que piensan
que lo pequeño se les quita
por derribar a una giganta?

qué difícil tu lucha
gigantesca aún para tí,
mi Giganta,
que difícil descubrirse al rojo vivo
la sangre en llamas,

aprender a deletrear "amor"
con la boca llena
por una lengua tibia, amada,
y no saber todavía como,
¿¡cómo pedir perdón!?
por cubrir con tu sombra el sol
a quienes tienen la cabeza
a ras de piso.


Regreso a sección trovadores